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CANCIONES DESDE EL PUENTE: Somos hijos de la Alegría y el Amor.

Hasta ahora la historia está basada sobre todo en el miedo, el odio y la tristeza. Lo que era importante para sobrevivir lo hemos convertido en norma de vida. Pero la Humanidad no sobrevivirá si no somos capaces de inaugurar otra etapa diferente basada en el Amor, en la Alegría y la Felicidad. Eso deseo hoy a todas las familias golpeadas por la violencia en París, a todas las familias golpeadas por la violencia en R.D. Congo, en la Franja de Gaza, en Siria, en Irak, en Sudán del Sur, en... No acabará esta interminable lista de muerte, destrucción y sinsentido mientras pensemos que el odio se combate con odio, que el miedo es la mejor forma de relacionarse con los demás, que nuestro estado natural es la tristeza. Necesitamos convencernos de que somos hijos de la Alegría y el Amor y reconstruir el mundo de acuerdo a ello.


Somos hijos de la Alegría y el Amor



“…el amor suele estar ausente de la formación.

Aprender a amar, aprender en el amor y aprender del amor

son todavía una asignatura pendiente”

(Rafael Bisquerra)

 

Somos hijas de la alegría, somos hijos del amor.

Hoy es difícil proclamarlo

y mucho más difícil mantenerlo

sin ser acusado de iluso.

Pero somos de la Alegría y el Amor,

somos del júbilo y el agradecimiento,


somos del optimismo y la curiosidad,

somos del éxito y el perdón,

somos del encanto y del respeto,

somos del placer y la ternura,

somos de la esperanza y el cuidado,

somos del gusto y la cordialidad,

somos del deleite y la fascinación.

Somos de la Alegría y el Amor.

Por ellos fuimos engendrados,

aunque fuimos arrebatados en nuestros primeros días

por el miedo, la tristeza y la ira

y hemos aprendido en sus escuelas

que ellos son fundamentales para sobrevivir

y que lo normal es la apatía, el recelo o el cabreo,

la resignación, el odio o el temor.

Y castigan duramente la sonrisa, nuestra sonrisa,

con telediarios, guerras, hambrunas y atentados,

con hipotecas y paro, con desamor y desarraigo,

con escalas y escalafones.

Todo para que no sonriamos, ni siquiera levemente.

Porque al sonreír

reconocemos a nuestros verdaderos ancestros,

practicamos la paciencia,

vemos la vida con humor,

reaccionamos con el perdón,

provocamos la distensión,

reconocemos a los demás…

Y eso nos hace muy felices,

porque somos hijas e hijos de la Alegría y el Amor.

Sonreíd y os reconoceréis enseguida.

MUSICOTERAPIA, MOTIVACIÓN Y CONVIVENCIA EN LAS AULAS.

Hemos constatado que para incrementar notablemente la motivación para el aprendizaje y la convivencia, es necesario mejorar el ambiente prosocial en las aulas. Mediante la intervención musicoterapéutica somos capaces de incrementar la prosocialidad, alcanzando con ella una presencia positiva y unidad que podemos definir con Roche como una presencia personal que expresa actitudes de proximidad psicológica, atención, escucha profunda, empatía, disponibilidad, ayuda y solidaridad para con otras personas, contribuyendo a un clima psicológico de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo.

MT en las aulas